Justicia en la casa – Parashat Mishpatim משפטים

Justicia en la casa – Parashat Mishpatim משפטים

En el libro de Di-s, es un pecado tan grave maldecir a los padres o golpearlos como matar a alguien. “Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre”,  y: “El que maldiga a su padre o a su madre será condenado a muerte”  (Marcos 7:10 NVI).

La Torá dice que los asesinos, los secuestradores y los niños insolentes deben ser ejecutados. “El que hiera a su padre o a su madre, ciertamente morirá.” (Éxodo 21:15 LBLA).

No hay indicios de que el padre muera o haya sido gravemente herido en el altercado con el niño. El mero hecho de golpear al padre o a la madre de uno es suficiente imprudencia que Di-s lo considera tan malo como el asesinato. Esto nos muestra cómo los valores de Di-s a veces son diferentes de los nuestros. Por supuesto, nunca defenderíamos golpear al padre o la madre de uno, pero tampoco nos sentiríamos cómodos matar a alguien por hacerlo ¿Consejería familiar? Sí. ¿Clases de manejo de ira? Por supuesto ¿Muerte por lapidación? Probablemente no.

Di-s lo ve de manera diferente. Cuando dice: “Honra a tu padre y a tu madre” (Éxodo 20:12), lo dice en serio.

De manera similar, Éxodo 21:17 dice: “El que maldiga a su padre o a su madre, ciertamente morirá”. ¿Qué significa maldecir a los padres? Según el judaísmo tradicional, el pasaje no está hablando simplemente de lenguaje abusivo; está hablando de una verdadera maldición. Si un hijo usa el santo nombre del Señor para pronunciar una maldición intencional contra uno de sus padres, ese hijo es digno de muerte. Sin una autoridad civil soberana de la ley de la Torah, la pena de muerte ya no se aplica. Nadie ha sido apedreado por la ley de la Torá en casi dos mil años.

El castigo extremo por golpear o maldecir a los padres enseña la importancia en que la religión bíblica coloca la integridad y la decencia de la familia. La rebelión, la violencia y la insolencia contra los padres, ya sean físicas o verbales, son tanto una amenaza para el tejido social como el asesinato y el secuestro.

En el mundo de hoy, la sociedad enseña a los niños, especialmente a los adolescentes, a faltarle el respeto a sus padres. Es normal escuchar a los adolescentes hablar con sus padres con palabras impertinentes e insolentes. Es embarazoso estar cerca de una familia donde los niños están fuera de orden. Los niños que falsamente le responden a sus padres son una desgracia pública para su familia. Como sociedad, hemos perdido el valor bíblico de honrar a padre y madre. El apóstol Pablo advirtió que en los últimos días, un espíritu de rebeldía se desataría sobre el mundo. Dijo que los hombres serán “amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes,  sin amor, implacables” (2 Timoteo 3:2-3). Él nos aconsejó que “evitemos hombres como estos” (2 Timoteo 3: 5).

La recomendación de Pablo es un buen consejo para criar a los niños. Si no desea que su hijo se vuelva irrespetuoso y bocón con usted, no lo haga socializar con otros niños que son irrespetuosos con sus padres. Es un asunto serio. Si supiera que los compañeros de su hijo eran asesinos y secuestradores, no le permitiría estar bajo su influencia ni por un momento. Según la Biblia, los niños que desprecian a sus padres son igual de malos.

Mishpatim (משפטים | Ordenanzas)
Torá: Éxodo 21:1 – 24:18
Haftará: Jeremías 34:8-22, 33:25-26
Evangelio: Mateo 26:20-30

Fuente original FFOZ

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