Un corazón para entender – Parashat Ki Tavo כי תבוא

Un corazón para entender – Parashat Ki Tavo כי תבוא

Moisés lamentó que aunque la nación de Israel había experimentado la gran salvación de Di-s y visto sus milagros y maravillosas provisiones en el desierto, todavía no tenían “un corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír” (Deuteronomio 29:4).

Moisés les recordó lo que había visto: las plagas en Egipto, la liberación en el Mar Rojo, la columna de fuego y nube, la teofanía en el monte Sinaí, la abundante provisión en el desierto. Les recordó que, milagrosamente, sus ropas y sandalias habían durado cuarenta años.

Sin pan, vino o cerveza, de alguna manera habían sobrevivido bien alimentados y nutridos durante todo el viaje. Cuando se enfrentaron a los poderosos ejércitos amorreos de Sihón y Og, los derrotaron y tomaron su tierra. Después de ver los milagros en Egipto, la revelación en el Sinaí, las maravillas del desierto y la constante provisión en el viaje, después de experimentar a Di-s de una manera tan tangible e íntima, ¿por qué Israel necesitaría una reprensión o advertencia?

Moisés sabía que a pesar de las grandes revelaciones que habían recibido, la gente seguía siendo seres humanos con corazones rebeldes. Les instó a no desviarse o caer en la apostasía. Él dijo: “Guardad, pues, las palabras de este pacto y ponedlas en práctica, para que prosperéis en todo lo que hagáis.” (Deuteronomio 29:9). Sabía que no lo harían. Moisés conocía la debilidad del corazón humano. Sabía que lo que necesitaban era un corazón nuevo.

Años más tarde, cuando las maldiciones terribles comenzaron a caer sobre el pueblo, el profeta Ezequiel miró hacia un futuro más brillante cuando Di-s sanaría la enfermedad del alma humana: “Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos.  Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne,ara que anden en mis estatutos, guarden mis ordenanzas y los cumplan. Entonces serán mi pueblo y yo seré su Di-s.”(Ezequiel 11:19-20).

Estas palabras corresponden a la promesa de la nueva alianza cuando Di-s pondrá Su Torá dentro de nosotros y la escribirá sobre nuestros corazones. En aquel día, el SEÑOR dice: “Perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado” (Jeremías 31:34).

Ki Tavo (כי תבוא | Cuando entrares)
Torá: Deuteronomio 26: 1-29: 8
Haftará: Isaías 60: 1-22
Evangelio: Lucas 23: 26-56

Fuente original FFOZ

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