Nuestro Eterno apasionado – Parashat Itró יתרו

Nuestro Eterno apasionado – Parashat Itró יתרו

La tradición judía sostiene que el primer mandamiento es el mandamiento de creer en el Eterno. La tradición cristiana tiene el primer mandamiento como la prohibición de adorar a otros dioses. Los Ortodoxos Orientales reconocen que el segundo mandamiento es la prohibición de los ídolos. Todos estos mandamientos nos enseñan a adorar solo a Di-s  y no hacer representaciones de él o de otros dioses cualquiera. Di-s explica estos mandamientos diciendo: “yo, el SEÑOR tu Di-s, soy Di-s celoso,” (Éxodo 20:5 En hebreo: אָנֹכִי יְהוָה אֱלֹהֶיךָ ,אֵל קַנָּא).

¿Significa esto que el Señor es celoso en el sentido de unos celos mezquinos, egoístas que se ofende cuando la atención y el afecto se dirigen a otro sitio? Por supuesto que no. El Señor es celoso en el sentido de que un amante esposo es celoso de su mujer.

Si su esposo le dijera: “No me importa si ves a otras personas, esto no me molesta”, se alarmaría de que ya no tiene sus votos matrimoniales en santidad. Se molestaría que su esposo tuviera tan poco afecto por usted que la infidelidad no seria ni siquiera un problema. Sería un signo claro y seguro de que su cónyuge le importaba poco a usted o su relación.

La palabra hebrea para los celos (kana, קנא) también se traduce como “pasión”. El término “Di-s celoso” podría ser traducido como “Di-s fervoroso” o incluso “Di-s apasionado.” El Eterno está apasionadamente enamorado de su pueblo. Él es como un marido firme y fiel que no vacila en su afecto o compromiso con su novia. Debido a eso, Él no tolerará la adoración de otros dioses, ni se le permitirá la adoración de ídolos. Siente lo mismo la idolatría y el paganismo lo que un marido fiel sentiría si su esposa tiene una aventura.

La fidelidad de Di-s debe animarnos a adoptar el mismo nivel de devoción celosa a Él. Así como una esposa fiel y firme rechazaría el afecto de los demás hombres,  negando sus regalos y coquetos,  tampoco debemos dar espacio para la idolatría en nuestras vidas.

El Eterno está apasionadamente enamorado de nosotros. Debemos devolver esa pasión.

Itró (יתרו | Jetro)
Torá: Éxodo 18:1 – 20:23
Haftará: Isaías 6:1 – 7:6, 9:5-6
Evangelio: Mateo 6:1 – 8:1

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