En presencia de Hashem – Parashat Nitsavim-Vayélej נצבים / וילך

En presencia de Hashem – Parashat Nitsavim-Vayélej נצבים / וילך

¿Alguna vez has estado en un juego de pelota cuando se canta el himno nacional? Todo el mundo se pone de pie. Después del himno, todo el mundo se sienta de nuevo. Más tarde en el juego, un momento de acción particularmente emocionante podría inspirar a la multitud entera a levantarse de nuevo sobre sus pies con una gran alegría. Pero el segundo momento de pie no es lo mismo que el primer momento. Estar de pie durante el himno nacional es una solemne muestra de respeto. Estar de pie durante un jonrón es una muestra espontánea de entusiasmo.

La lengua hebrea tiene diferentes palabras para ponerse de pie. El hebreo de Deuteronomio 29:10 usa la palabra nitzavim (נצבים) cuando Moisés dice a los hijos de Israel: “Hoy estáis todos vosotros en presencia del Señor vuestro Di-s”. Nitzavim implica estar de pie con atención, más parecido a la promesa de lealtad que al estar de pie por el jonrón.

En la sinagoga, hay ciertas partes del servicio donde todos están parados. Cada vez que se abren las puertas del arca (el cofre que contiene el rollo de la Torá), toda la congregación se pone de pie para expresar su reverencia por la Palabra de Di-s. Ciertas oraciones también requieren que la congregación esté de pie y tenga presente que están en la presencia de Di-s. Cuando una congregación se alza ante Di-s, es más que una habitación llena de individuos. Al unirse para reverenciar a Di-s, la congregación se expresa como un solo cuerpo.

En Deuteronomio 29, Moisés sabía que estaba a punto de morir. Antes de dejar a los hijos de Israel, quiso verlos confiados al SEÑOR. Él pidió a los hijos de Israel que se mantuviesen atentos en reverencia ante Di-s. Había llegado al final de su larga descripción del pacto, su historia, sus términos y obligaciones y sus consecuencias. Ahora era el momento de invitar a los hijos de Israel a afirmar su compromiso de vivir de acuerdo con todo lo que acababa de decir.

Cuando estamos delante de Di-s como la gran asamblea de Su Hijo, Yeshua, “no hay distinción entre griego y judío, circunciso e incircunciso, bárbaro, escita, esclavo o libre, no hay hombre ni mujer, porque todos somos uno en el Mesías Yeshua, y el Mesías es todo, y en todos “(Colosenses 3:11, Gálatas 3:28). Como creyentes, herederos y coherederos del gran pueblo de Israel, siempre debemos esforzarnos por recordar que las diferencias y distinciones de persona y de estación son irrelevantes para nuestra posición en el Mesías.

Esto se puede comparar con la historia de un anciano que, como Moisés en Deuteronomio 29, se dio cuenta de que estaba a punto de morir y quiso dar a sus hijos algún consejo de despedida. Temía que después de su muerte pelearan y cada uno siguiera su propio camino. Convocó a sus hijos a su alrededor y luego ordenó a su sirviente que le trajera un paquete de palos que habían sido atados firmemente juntos para quemarse en el fuego. Él le dijo a su hijo mayor que doblara y rompiera el paquete de palos. El hijo se esforzó en doblar los palos, pero aunque era un hombre de fuerza, no podía romper el fardo. Cada hijo intentó romper el paquete, pero ninguno tuvo éxito. Entonces el hombre dijo: “Desatad los palos y tomad cada uno un palo”. Cuando lo hicieron, les dijo: “Ahora rompan los palos”. Cada palo se rompía fácilmente en dos. -Ahora lo entiendes -dijo su padre-.

Nitsabim-Vayélej  נצבים / וילך ( Presentes – Y el fue)
Torá: Deuteronomio 29:9 – 31:30
Haftará: Isaías 61:10 – 63:9
Evangelio: Lucas 24:1-12 / Lucas 24:13-43

Fuente FFOZ

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