Cuarenta años de preparación – Parashá Ekev עֵקֶב

Cuarenta años de preparación – Parashá Ekev עֵקֶב

Antes de que Di-s nos confiée grandes cosas, debemos demostrar ser fieles con las pequeñas cosas. Yeshúa dice: “El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto.” (Lucas 16:10). Di-s puso a prueba a los hijos de Israel durante cuarenta años en el desierto antes de llevarlos a la Tierra Prometida para hacerlos humildes y para ver si iban a permanecer fieles a Su Torá.

Durante los cuarenta años que los hijos de Israel vagaron en el desierto, Di-s proveyó todas sus necesidades. Él les dio de comer el maná del cielo y el agua de una roca. Él milagrosamente preservó su ropa y zapatos para que no se gastara. A través de estos milagros diarios, los hijos de Israel aprendieron a confiar en Di-s en todas sus necesidades físicas. Se dieron cuenta que “no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca del Señor vivirá el hombre” (Deuteronomio 8, 3).

Todo eso estaba por cambiar, los hijos de Israel estaban a punto de entrar en la tierra prometida y disfrutar de sus productos y la generosidad. Ya no tendrían que depender del pan que cada día caía desde el cielo.

Di-s trajo a Israel a través de las dificultades y pruebas de los años silvestres con el fin de entrenarlos. Moisés les dijo: “Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así el Señor tu Di-s te castiga ” (Deuteronomio 8: 5).

Esto puede ser comparado a un hombre rico que legó una gran herencia a su hijo. Sin embargo, él sabía que si simplemente daba el dinero a su hijo, el joven perdería muchas lecciones importantes de la vida. Así que el hombre puso el dinero en un fideicomiso y no le dijo a su hijo al respecto. Dejó que su hijo consiguiera un trabajo, aprendiera una habilidad, luchara para criar su familia, pagara facturas, aprendiera hacer el presupuesto y manejara sus recursos en base al ahorro. Cuando su hijo le pidió asistencia financiera, el padre le daría sólo una pequeña suma suficiente para el día. Cuando el padre se convenció de que el joven había aprendido a conducir sus asuntos de manera responsable, le dio la herencia diciéndole: “Bien hecho, bueno y fiel hijo has sido fiel en lo poco: Te pondré a cargo de muchas cosas Sólo no olvides las lecciones que has aprendido”.

Durante cuarenta años en el desierto, Israel aprendió a confiar en Di-s como la fuente de su provisión y sustento. Entonces estaba listo para entrar en la tierra de leche y miel. Pero Moisés les advirtió que no se olvide de las lecciones que aprendieron en el desierto.

Ekev (עקב | En consecuencia)
Torá: Deuteronomio 7:12 -11:25
Haftará: Isaías 49:14 – 51:3
Evangelio: Juan 13:31 – 15:27

Fuente Original FFOZ

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